Los resultados del estudio para ambos grupos, indicaron que el peso corporal, el estado cardiorrespiratorio, la flexibilidad, la fortaleza y calidad de vida relacionada con la salud, mejoraron significativamente.
Para el grupo que realizaba ejercicios caminando en el agua, no obstante, se observaron pérdidas de peso corporal ligeramente superiores, mejoras de flexibilidad y mayor regularidad en la asistencia a la práctica, así como un entusiasmo mayor al del grupo que se ejercitó caminando en el agua.